El famoso Juez de la Horca, Roy Bean, decía que "una empresa es como cualquier otra persona, salvo que no tiene un sombrero que aplastarle ni alma que se condene y, maldita sea, debería tener las dos cosas". El Informe Anual es la respuesta a las oraciones del buen juez.
La mayoría de los Informes Anuales comienzan con una carta del presidente, presentando su gestión y asumiendo su responsabilidad por los resultados de la empresa. Y en cuanto a los entresijos del alma, a través de su web corporativa podemos conocer los valores y cualidades de una compañía.
Hay dos conceptos de imagen en cualquier soporte de comunicación de una empresa. Están, por un lado, las imágenes propiamente dichas: las de los productos de la compañía, su personal, sus instalaciones, sus clientes, su mercado, etc. Y, por otro, la imagen corporativa de la
empresa, la suma total de todas las percepciones de la organización.
Las fotos e ilustraciones sustentan, transmiten, definen y, en algunos casos, forman la imagen de la empresa. Y a su vez están condicionadas por ésta. Ambos conceptos de imagen están estrechamente interrelacionados y funcionan juntos sinérgicamente.
La regla de oro es elegir las fotos e ilustraciones que de un modo más apropiado transmitan la imagen de la empresa. La mayoría de la gente estará de acuerdo en que una compañía farmaceútica, cuyos productos están asociados a la enfermedad, debe dar una imagen más conservadora y tranquilizadora que una empresa dedicada a la moda o una cadena de restaurantes.
Pero ¿qué ocurre con una organización que se enfrenta a tiempos de crisis, a una disminución de sus ventas o a despidos masivos? La respuesta típica es rebajar costes y transmitir una imagen de austeridad. Sin embargo, de este modo es probable que se resalten los altibajos de la compañía, se atraiga la atención sobre los malos resultados y se reduzcan las oportunidades de una rápida recuperación.
En muchos aspectos, una empresa se convierte en la imagen que los demás tienen de ella; especialmente cuando el Informe Anual o el website se utilizan como elemento de marketing o de captación de personal. Una memoria en la que predominen las fotos técnicas conseguirá, por ejemplo, que los ingenieros valoren la posibilidad de trabajar con esa empresa; un web que destaque un producto o un sector de la compañía por encima de los demás hará disminuir las ventas de los demás productos o sectores. En efecto, la comunicación corporativa no es solamente el reflejo de la cultura y las actividades de una empresa. A través de ella, podemos determinar la imagen que queremos dar ante nuestras audiencias.
Ante tamaña responsabilidad, es moneda corriente que los principales directivos de una empresa se tomen la tarea de definir estos soportes con absoluta seriedad, dejando la imaginación en la puerta. Este planteamiento no sólo es poco afortunado. Es un error de gestión. Para llegar a un puesto directivo, los ejecutivos han tenido que demostrar su inteligencia, su capacidad de análisis y, a veces, su sentido del humor. Antes de aprobar un informe anual o una web corporativa asépticos y grises, deberían considerar si ésa es la imagen que quieren dar de ellos mismos y de su empresa. Al analizar el resultado final, tendrían que comprobar si son capaces de verlos con entusiasmo. Y, por último, deberían considerar si con el consejo y la ayuda de profesionales podrían conseguir un resultado más brillante. Más de una empresa se encontraría con un resultado sorprendentemente positivo.
Todo lo que usted quería saber sobre cómo gestionar el diseño y la edición de Informes Anuales y no se atrevía a preguntar.



