Hacia la triple cuenta de resultados:

Si se le pide a cualquier inversor que defina lo que es una empresa sostenible, probablemente no acierte a hacerlo. Pero si la cuestión es si pondría sus ahorros en una empresa que emplea niños en sus fábricas o vierte productos contaminantes al río más cercano, lo más seguro es que contestara que no. Cada vez más inversores dan importancia a las cuestiones sociales y medioambientales.

SiluetasLa consecuencia es una mayor preocupación de las empresas, que se esfuerzan por hacer memorias específicas. En España, el ejemplo empieza a cuajar.

La empresa sostenible es la que, además de ganar dinero, cuida la forma en que lo hace. Tiene, pues, una visión a largo plazo en la que tiene presente no sólo a sus accionistas y empleados, sino también el entorno en el que ejerce su actividad. Esta realidad se traduce en una triple cuenta de resultados, en la que deben incluirse no sólo magnitudes económicas, sino también medioambientales y sociales.

Al menos 14 empresas españolas han elaborado ya informes de sostenibilidad o están preparando el primero. Entre ellas hay grandes empresas cotizadas, como Endesa, que está a punto de sacar el segundo; Red Eléctrica de España; Gas Natural, Telefónica de España, Iberdrola, Agbar e Iberia; públicas como Paradores; filiales de multinacionales, como Siemens y Ericsson; de grupos españoles, como Telefónica I+D y Cespa. Esta última, Renfe Alta Velocidad y Larcovi fueron de las primeras en hacerlo, en 2001.
Retratos
El avance de estas cuestiones puede verse también en la inclusión de compañías españolas en índices bursátiles específicos, como el FTSE4Good o el Dow Jones Sustainability Index. Al primero se acaban de incorporar Repsol YPF, Inditex y el Santander Central Hispano (SCH), que se suman a Gas Natural, Telefónica y Bankinter. En el segundo cotizan siete españolas (BBVA, Ferrovial, Endesa, Iberdrola, y, otra vez, Inditex, Telefónica y el SCH).

El número de empresas concienciadas aumentará en los próximos años, aseguran los expertos. Tanto el libro blanco de la contabilidad como el informe Aldama sobre transparencia de las empresas cotizadas hacen referencia a esta cuestión y, desde la pasada primavera, las empresas están obligadas a informar de los gastos medioambientales en sus cuentas.
Niño con perroAdemás, existe una iniciativa mundial (la Global Reporting Initiative), que desde 1998 emite guías sobre cómo deben informar las empresas sobre sus compromisos medioambientales y sociales.

Unas 150 empresas de todo el mundo se sumaron a este proyecto en el periodo 1998-2000 y elaboraron memorias en función de esta guía.

Una memoria de sostenibilidad puede definirse como el informe de carácter público que las compañías ofrecen a sus partes interesadas, tanto internas como externas, sobre su posición corporativa y de sus actividades en las tres dimensiones de la sostenibi-lidad: económica, ambiental y social. En otras palabras, se trata del informe en el que se intenta plasmar la contribución de la empresa al desarrollo sostenible.

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