Peter Hodgson
(eldorado@procuno.pta.es)
Innovación e Internet, subtítulo de esta columna, se encuentran con frecuencia suplantados por Economía y Negocios. Posiblemente sean dos caras de la misma moneda, en cualquier caso prometo ponerme la gorra tecnológica este mes. Intentaré hablar de temas relacionados con la interacción hombre ordenador, punto de salida habitual de los recorridos por la Red, y luego de lo opuesto.
Usabilidad: El lograr que las cosas sean fáciles de usar es sorprendentemente difícil, lo suficiente para merecer un ámbito de conocimiento separado conocido con nombres como 'Usabilidad' o 'Diseño Centrado en el Usuario'. Cualquier navegante que haya tenido que esperar interminables segundos a la descarga de información que no buscaba, sabe que la usabilidad de la Red está lejos de ser perfecta. Antes de lanzar diatribas contra diseñadores de web poco considerados, para los que necesitan información más disciplinar, quiero recomendar la recopilación de métodos de Alejandro Floría de la Universidad de Zaragoza disponible en http://www.entrelinea.com/usabilidad/.
Jacob Nielsen es una referencia inevitable al tratar el tema de la usabilidad de la web, no en vano lleva más de cinco años publicando al menos dos artículos mensuales (casi siempre interesantes) dedicados al tema. Se puede acceder a todos sus escritos sin coste (eso sí, en inglés) en http://www.useit.com. Nielsen recoge y comenta los estudios propios y ajenos en este campo.
Este mes la técnica del Poynter Institute http://www.poynter.org viene a apoyar a muchos de los estudios precedentes. Merece la pena traducir y comentar alguna de las conclusiones, aunque el estudio se centrase sobre webs de noticias:
La Red en su conjunto es lo que delimita la experiencia del usuario. El saber que no se está acaparando la atención tiene importantes implicaciones en temas como la navegabilidad de una web. La interacción hombre ordenador habitualmente se centra en como hacer la máquina más usable para el hombre, pero ojo ¡también se estudia como hacer el hombre más comprensible para la máquina!
Por lo general los ordenadores saben muy poco de su entorno. Dotarles de conciencia de su entorno pasa por dotarles de sensores, convirtiendo con frecuencia al humano en centro de atención de la máquina. Esto que parece deseable en la sala de vigilancia intensiva del hospital, empieza a sonar a Orwell cuando sucede en el hipermercado.Por supuesto no es ciencia-ficción, IBM está desarrollando redes de sensores térmicos para su utilización en grandes superficies con objeto de trazar los caminos seguidos por los distintos grupos de consumidores dentro del recinto. Permite que la tienda optimice su distribución (y venda más por supuesto).
Aunque el sistema no se plantee prescindir de la intervención humana, llama la atención de que los sensores empleados son térmicos y lo suficientemente sensibles para distinguir individuos concretos. Suspicacias aparte, me llama la atención el escaso antropomorfismo de este desarrollo. No, no me estoy contradiciendo. Mientras investigadores de todo el mundo están envueltos en mil y un proyectos de reconocimiento 'visual' (sin llegar al extremo de las aves, la visión es el sentido que más recursos acapara en nuestra especie) este desarrollo se basa en algo que no forma parte de los cinco sentidos habituales. ¿Da que pensar? Bueno, por lo menos he acabado un artículo sin hacer mención a Loveletter o Gran Hermano... ¡¡Oh, vaya!!