Javier Sempere

Nací en Madrid, hace casi cincuenta años. Fui el primogénito. Poco después llegaron dos hermanas. Mi padre era funcionario. Mi madre era ama de casa. En pocos años aprendí a leer. Fui a un colegio de curas. Hice la primera comunión vestido de marinerito. Cuando tenía siete años mi padre pidió un destino en el extranjero, seguramente porque estaba bien pagado. Viajé a Uruguay. Me convertí en "el gallego". Conocí la pizza. Me rompí un brazo, aprendí a decir "ché" y me enamoré de una niña, Elena Saavedra, que jamás me hizo el menor caso.

A los trece años volví a España. Regresé al mismo colegio, con los mismos compañeros que había dejado cuando nos fuimos a Uruguay. Fui un buen estudiante. Terminé COU con matrícula de honor. Se murió Franco. Estudié para ingeniero. Conocí a Borges, a Cortázar y a García Márquez. Decidí que no quería ser ingeniero. Hice la mili. Me enamoré. Me hice rebelde. Bebí alcohol y fumé marihuana. Disfruté como un enano de los años de la movida. Conocí a David Bowie y a Bob Dylan.

Trabajé un año con un fotógrafo. Descubrí los ordenadores. Trabajé como técnico en un ministerio. Monté un estudio de fotografía con Carlos, que por entonces estudiaba arquitectura. Juan se vino a trabajar con Carlos y conmigo. La empresa se llamaba Magenta. Descubrí que prefería dedicarme al diseño que a la fotografía. Aprendí tipografía. Me enamoré. Gané mi primer concurso de diseño con un logotipo para una urbanización. Magenta prosperó. Conocí a Mozart y a Brahms. Un amigo se murió de sida. Carlos decidió montar un estudio de arquitectura, y me quedé sólo con Juan. Crucé los Estados Unidos en un coche de quinta mano. Tuve varias novias. Trabajé para algunos clientes importantes. Aprendí jardinería. Monté una empresa de informática. Fue un fracaso rotundo. Visité la Expo 92. Mi padre murió de cáncer. Magenta tuvo problemas, y al final la cerramos.

Fundé con Juan Margen Diseño. Conocí a Virginia. Margen prosperó. Realicé mi primer proyecto de edición en multimedia. Conocí Internet. Poco después me casé con Virginia. Al año siguiente nació Nuño. Poco después llegó Inés. Ambos aprendieron primero a andar y después a hablar,  al principio  patosamente, luego de forma cada vez más perfecta. Yo también fui aprendiendo en mi trabajo, y ahora soy un experto en comunicación corporativa multimedia. Inés está empezando a leer. Nuño lee con voracidad. Es frágil, listo, poco social, inocente y cabezota, como yo. Inés es tímida, caprichosa, inteligente y mandona. Cuando sonríen mi vida se ilumina. Les quiero tanto que a mí mismo me deja sorprendido.

contacto © Margen Multimedia - Tel. 914 584 130 - Madrid - España - 2007